Comunidad Homosexual Argentina

Ciclo Audiovisual Queer II

Ciclo de Cine Sobre Diversidad Sexual / Octubre 2003

 

Ciclo Audiovisual Queer 02

 

Lunes de Octubre a las 19hs y 21hs

Sala Batato Barea

 

La muestra se propone confrontar las representaciones de la diferencia sexual a partir de un conjunto de producciones audiovisuales que plantean miradas críticas y plurales construidas desde distintos formatos y géneros (video y fílmico, documental y ficción, largo y cortometraje).

Al mismo tiempo, a veinte años de la muerte de Rainer Werner Fassbinder, el Rojas dedica un homenaje a quien que revolucionó la mirada sobre la sexualidad en el cine.

Curador: Diego Trerotola

 

Lunes 7 de Octubre

 

19hs: Yo soy mi propia mujer,

de Rosa von Praunheim

21hs: Ocaña, retrato intermitente,

de Ventura Pons

 

Lunes 21 de Octubre

 

19hs: No es perverso ser homosexual,

el contexto es perverso,

de Rosa von Praunheim

21hs: La ley del más fuerte,

de R. W. Fassbinder

 

 

Lunes 28 de Octubre

 

19hs: Clarilandia, de Violeta Uman

HIV, de Goyo Anchou

Historia de amor en un baño público,

de Pablo Oliverio

La prueba, de Diego Lerman

21hs: En un año con trece lunas,

de R. W. Fassbinder

 

 

Lunes 31 de Octubre

 

19hs: Mondo Trasho y The Diane Linkletter Story,

de John Waters

21hs: Cecil B. Demented,

de John Waters

Conferencia: El Audiovisual Queer en Argentina, por Diego Trerotola

 

Miércoles 23 de Octubre a las 20hs

Sala Conferencias

 

A través de una indagación del pasado, presente y futuro de las distintas representaciones de la diferencia sexual en Argentina, se plantea la posibilidad de existencia de un desarrollo audiovisual ligado a las ideas alrededor de lo queer. En la conferencia participarán los realizadores Santiago García (Lesbianas de Buenos Aires), Goyo Anchou (Mi noche triste y HIV) y Pablo Oliverio (Historia de amor en un baño público).

 

Diego Trerotola es crítico de cine de la revista El amante. Formó parte del Consejo de Redacción de la revista Haciendo Cine y actualmente colabora en Imperio G Magazine y la sección de espectáculos del diario La Prensa. Fue curador de muestras de cine y video en la Facultad de Filosofía y Letras-UBA, el CCRojas-UBA, el Ciclo El independiente y el MALBA. Además dicta clases en el Rojas, la Escuela Superior de Cinematografía y El amante/Escuela.

 

Co-organizado con el Goethe-Institut Buenos Aires.

 

Jueves 3 de Octubre a las 21hs

PARTITURA PARA VOCES DE MUJERES

 

Presentación del documental

Partition pour voix des femmes a cargo de Monique Simard, con la participación de Carmen Guarini y representantes de La Mujer y el Cine.

 

Partition pour voix des femmes

(Partitura para voces de mujeres) (90′-2001)

 

Dirección: Sophie Bissonnette con la colaboración de Deepa Denraj, Pat

Fiske, Carmen Guarini, Helene Klodawsky / Producción: Monique Simard (Virage Productions) et National Film Board.

 

El film da cuenta de la Marcha Mundial de Mujeres que se llevo a cabo en el año 2000 bajo el lema “Contra la pobreza y la violencia”. Esta manifestación tuvo lugar en mas de 150 países del mundo, esta diversidad se manifiesta en el film a través de segmentos dedicados a historias de las luchas de las mujeres hoy en los cinco continentes. La denuncia de las terribles condiciones de abuso y violencia en que viven aun miles de mujeres del mundo se ve a través de estos cortometrajes insertos en el film, contrapuesta a los esfuerzos organizativos de miles de anónimas mujeres que en todo el mundo luchan no solo por su propia libertad sino por la de todos. El film da cuenta de la Marcha Mundial de Mujeres que se llevo a cabo en el año 2000 bajo el lema “Contra la pobreza y la violencia”. Esta manifestación tuvo lugar en mas de 150 países del mundo, esta diversidad se manifiesta en el film a través de segmentos dedicados a historias de las luchas de las mujeres hoy en los cinco continentes. La denuncia de las terribles condiciones de abuso y violencia en que viven aun miles de mujeres del mundo se ve a través de estos cortometrajes insertos en el film, contrapuesta a los esfuerzos organizativos de miles de anónimas mujeres que en todo el mundo luchan no solo por su propia libertad sino por la de todos.

 

Monique Simard nació en Montreal en 1950. El año pasado asumió el cargo de Presidenta del Consejo Administrativo de la Cinémathèque québécoise. Desde 1998 se desempeña como productora asociada en Les Productions Virage (institución que tiene más de 15 años de trayectoria y que es una de las principales compañías productoras de películas de autor en el medio documental canadiense). Monique Simard ha sido miembro de varios consejos consultivos, particularmente en las áreas vinculadas a temáticas solidarias, sociales y la condición de la mujer.

 

Actividad realizada con el auspicio de la Embajada de Canadá

 

http://www.rojas.uba.ar/programacion_03/octubre-03/cine-video.htm

 

Entrevista a Diego Trerotola (Coordinador del Área Cultura de la CHA)

 

El Arte de la resistencia

por Alejandro Bellotti

 

ENFRENTADO A LOS PATRONES CULTURALES HEGEMÓNICOS, LO QUEER SUPONE UN ESPACIO DE EXPRESIÓN DONDE ESTÉTICA Y POLÍTICA SE FUSIONAN PARA DAR LUGAR A UN ACTIVISMO DESOBEDIENTE, BELICOSO E INSUBORDINADO. DIEGO TREROTOLA, CURADOR DEL CICLO AUDIOVISUAL QUEER, EXPLICA LA IMPORTANCIA QUE TIENE DESARROLLAR UN EVENTO COMO ÉSTE EN LA SALA BATATO BAREA DEL CENTRO CULTURAL ROJAS.

 

¿Qué se comprende bajo el signo de lo queer?

 

Comprende a un grupo de personas que vieron las limitaciones del activismo tradicional de gays y lesbianas, principalmente en Estados Unidos, Canadá e Inglaterra. Lo que pasaba era que las asociaciones homosexuales de lucha por los derechos civiles habían creado deliberadamente una imagen del gay positivo que tenía que ver con el gay blanco, profesional y de clase media. Por supuesto, la postura era sexista, clasista y racista. De esta manera, lo queer propuso salir de ese modelo reduccionista y comprendió a distintas personas que accionaban desde los márgenes. Era un movimiento antiasimilacionista. Había homosexuales, punks, sadomasoquistas, feministas, negros, pobres, etc. Todos proponían nuevas formas de acción y de desobediencia civil frente a la sociedad; no pretendían negociar leyes, directamente realizaban eventos públicos que estaban vedados para los homosexuales, como besarse en la calle y organizar casamientos masivos.

 

¿Cuándo comienza el fenómeno queer?

 

Generalmente se considera como fecha fundacional 1990, cuando se crearon Queer Nation, en Nueva York y OutRage, en Londres, ambas con propuestas de acción más directas que las utilizadas históricamente. Al mismo tiempo, surgía un sentimiento de protesta y disconformidad a partir de distintos fanzines homosexuales que agitaban el ambiente desde las subculturas de las drogas, el rock, el sadomasoquismo, etc. No es casualidad que en este contexto también emerja el movimiento de los osos (bears), que proponía un tipo de homosexual más ligado a las clases trabajadoras, entre otras cosas. El fenómeno se instaló definitivamente con el Queer Cinema, que incluía a un grupo de realizadores con miradas innovadoras y frontales sobre la sexualidad, como Todd Haynes con Poison (1991) y Rose Troche con Go Fish (1994).

 

¿Cuál es la producción teórica sobre el movimiento?

 

En principio, lo queer tiene más que ver con la acción, con el activismo cultural y político directo. Sin embargo, pronto se constituyó en una nueva forma de entender el género, la sexualidad, la orientación sexual y la identidad de género. Esa fue la razón por la que pronto muchas personas comprendieron que en esa nueva mirada estaba la posibilidad de pensar algunos conceptos innovadores. De esta manera, lo queer se incorpora a la academia y se conforma un nuevo campo intelectual de acción. Muchos teóricos vieron en lo queer una posibilidad de seguir con los estudios culturales. A pesar de eso, como plantea Judith Butler -una de las grandes pensadoras de lo queer- es necesario entender que la teoría, no es mera contemplación descomprometida sino una forma de política, una praxis.

 

¿Cuál es la carga política que conlleva el universo queer?

 

La carga política de lo queer depende primeramente de la posibilidad de desregular los patrones ideológicos que rigen las prácticas culturales. Pero a diferencia de los movimientos por los derechos civiles de gays y lesbianas, lo queer se caracteriza por no reclamar algo, sino tomarlo directamente. Sus armas son la insubordinación y la desobediencia. No se pretende negociar las diferencias, sino que se acciona directamente. Es un movimiento de choque, belicoso, panfletario. Lo queer es una forma de terrorismo cultural y puede encontrar su sinónimo en la figura del okupa. Lo queer está representado por lo que propone la Marcha del Orgullo Gay Lésbico Travesti Transexual Bisexual en Buenos Aires: crear un espacio liberado para desarrollar sensibilidades desatadas, donde las personas puedan expresarse desatendiendo la vergüenza que se impone en las leyes y la mayoría de las instituciones. La próxima Marcha será el sábado 2 de noviembre en Plaza de Mayo a partir de las 18 horas. La consigna es “Vivir y amar libremente en un país liberado”, que fue usada en los setenta por el Frente de Liberación Homosexual (FLH).

 

Se suele relacionar inexorablemente lo queer con el movimiento gay-lésbico, aunque claramente excede esa postura. ¿Por qué creés que lo queer se interpreta de esa manera?

 

Debo aclarar que no todo el movimiento gay-lésbico actual es reaccionario como lo era en la época donde surge lo queer. Por suerte, creo que lo queer intoxicó un poco la conciencia de mucha gente que participa en activismo político. De hecho, yo soy activista de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). En cuanto a la interpretación de la postura, en este país muchas veces se utiliza la palabra queer como un eufemismo, para no decir puto, que es una de las traducciones posibles. También se usa para no decir gay, que para muchos suena algo frívolo. Existieron ciclos de cine y video que se hicieron bajo el término queer, pero en realidad pasaban material estrictamente gay, ligado justamente con la construcción de la identidad del gay positivo. Muchas veces en los diarios y las revistas especializadas homologan lo queer con lo gay y eso confundió muchísimo. Todavía mucha gente piensa que es lo mismo. A mí me parece válido utilizar la palabra queer y que funcione como una forma de interrogación sobre lo que representa, porque surge una necesidad de redefinirla a cada rato. Obviamente, lo queer ahora no significa lo mismo que hace diez años.

 

¿Cómo es representada la homosexualidad en una película queer?

 

En líneas generales se puede sostener que se representa a contrapelo de la hegemonía cultural. Por eso, en una película queer la homosexualidad es menos una práctica estabilizada, es decir un hábito social, que una performance, una acción que no puede ser repetida ni consumida. En estas películas, la sexualidad en general no está representada necesariamente por imágenes digeribles y aceptables. Hay un grado de ilegalidad en las imágenes de la homosexualidad queer. Al mismo tiempo, su sola presencia tiene un valor crítico, desestabiliza los cánones tradicionalistas. Por ejemplo, en estas películas se pueden ver escenas de sexo en lugares públicos, se vincula la homosexualidad con experiencias con drogas o con la marginalidad y cierta forma de desobediencia. Hay un buen ejemplo de esto en La virgen de los sicarios, de Barbet Schroeder, un largometraje estrenado el año pasado.

 

¿Cuál es la diferencia entre la producción audiovisual queer en nuestro país y el exterior?

 

En principio, nuestro país tuvo y tiene una producción muy errática. A diferencia de Estados Unidos, acá no hubo un ciclo de películas programado en función del activismo de gays y lesbianas. La política del coming out (darse a conocer como gay) estuvo apoyada por una serie de documentales que cimentaron una imagen del gay positivo en Estados Unidos. Al mismo tiempo, la crisis del SIDA también produjo películas de este tipo. La proliferación de una cierta tendencia en las representaciones de la homosexualidad tuvo su contrapartida en un movimiento que contestaba a esas imágenes. Eso nunca sucedió en Argentina. Por eso, nuestra producción tuvo un desarrollo más complejo en relación con las representaciones de la diferencia sexual. Además, hay que pensar que no existen festivales de cine gay-lésbico como es una tradición en otros países. Principalmente, acá el fenómeno queer fue desarrollado en el cortometraje. También están las películas de Jorge Polaco, que es como una suerte de mentor del cine queer en Argentina. Ahora, tal vez gracias a las escuelas y festivales de cine, comenzaron a surgir largometrajes como Vagón fumandor, de Verónica Chen, y Tan de repente, de Diego Lerman. También se están posproduciendo otras como Lesbianas de Buenos Aires, de Santiago García y la remake de Safo que prepara Goyo Anchou.

 

¿Por qué un ciclo Audiovisual Queer en el Rojas?

 

Tiene mucho que ver con la historia del Rojas, y con mi propia experiencia. Hace varios años, yo vi por primera vez en el Rojas los cortos homoeróticos de Kenneth Anger y, años después, la película de arte porno-carcelaria A Chant d’amour, de Jean Genet, que estuvo prohibida. En 1996 en el primer ciclo de cine queer del país, que fue en el Rojas, los organizadores me dieron la oportunidad de presentar Poison, la ópera prima de Haynes que había sido censurada en Estados Unidos y que aún sigue inédita. Por eso, para mí el Rojas está ligado al cine queer y conserva un peso contracultural muy importante que incorpora propuestas que son inaceptables en otros lugares. Lo primero que organicé en el Rojas fue una muestra llamada Imágenes de la diferencia. El año pasado surgió el primer ciclo llamado Audiovisual Queer, porque siempre estuvo presente la idea de confrontar distintos formatos audiovisuales.

 

¿Por qué realizar, dentro este ciclo, un homenaje a Rainer Werner Fassbinder?

 

El ciclo trata de hurgar en las distintas posibilidades de lo queer. Confrontar épocas, formatos, estéticas y narrativas para pensar lo queer desde la diferencia. En este caso, el homenaje a Fassbinder propone una revisión del pasado cinematográfico para buscar un referente del incorformismo y la tendencia a la representación de la homosexualidad de una manera más compleja. Sin duda, Fassbinder es uno de los grandes fundadores de lo queer. En este sentido, existe un juego que quise plantear en este ciclo, a partir de la relación conflictiva entre Fassbinder y Rosa von Praunheim. Si bien ambos significaron una posición desestabilizadora en el campo del cine alemán de la década del setenta, fueron enemigos acérrimos. En una lista de 1981, sobre las diez películas menos importantes de la historia del cine, Fassbinder incluyó a No es perverso ser homosexual, perverso es el contexto (1970), de von Praunheim, que está programada en el ciclo. La idea es confrontar las películas de ambos directores. Las copias de las películas de Fassbinder y von Praunheim son un gran aporte del Goethe-Institut de Buenos Aires.

 

¿Quiénes son los realizadores que convocaste a participar de la conferencia prevista como parte del ciclo?

 

La idea de la conferencia es plantear algunas ideas sobre el audiovisual queer en Argentina. Cómo surge, qué desarrollos tuvo y qué puede pasar de ahora en adelante. Sobre ese futuro sólo pueden hablar personas que tengan un proyecto en desarrollo. Por eso convoqué a realizadores que tienen películas en posproducción como Santiago García y Goyo Anchou o en preparación como Pablo Oliverio. Santiago García es crítico de cine de la revista El amante y tiene el gran mérito de haber realizado el primer largo documental sobre las lesbianas porteñas, que fue presentado en la sección Work in progress, del Festival de Buenos Aires. Goyo Anchou ya fue convocado a mis muestras de cine queer y, además de haber formado la liga Yago Blass, realizó tres cortos muy destacados que tuvieron poca difusión. Anchou está terminando una remake queer de Safo producida en las condiciones más extrañas. Por otro lado, Pablo Oliverio realizó el corto Historia de amor en un baño público, que tuvo premios en Miami y fue aceptado en varios festivales pero casi no fue exhibido en el país. Ahora, Oliverio está tratando de preparar su primer largometraje. La idea es que en la conferencia también participe Lisa, una chica que realizó un corto llamado Drag y es la organizadora del ciclo de cine semanal llamado Brandon Proyecta Gay.

 

¿Qué lugar ocupa Batato Barea en la historia de lo queer en nuestro país?

 

Creo que en la cultura argentina no existió una figura tan queer como Batato Barea. El era una manera lúdica de vivir el género y la sexualidad. Era imposible de clasificarlo con los criterios tradicionales. Decir que era homosexual, en su caso, es establecer un mero punto de partida que nos dispara a todo un universo más complejo. Fue taxi boy, cadete, historietista, payaso, actor under y se puso tetas. Era un mutante maravilloso. Batato vivió como una performance vibrante, era pura acción devastadora. Irrumpía en los lugares y sin pedir permiso realizaba su arte, que para muchos era una aberración, como cuando comenzó a recitar un poema sobre las conchas en un homenaje oficial a Niní Marshall. Que el ciclo Audiovisual Queer se realice en la Sala Batato Barea es un gran orgullo, esa es otra da las razones para elegir al Rojas como sede. El año pasado incluimos el excelente documental de Peter Pank, Batato / 14 pavos reales, como una suerte de homenaje a los diez años de su muerte.

 

http://www.rojas.uba.ar/programacion_03/octubre-03/cine-video-ent.htm



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