Durante el mes de Junio, con el auspicio de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) se realizará el Ciclo de Cine y Diversidad Sexual en el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires).
César Cigliutti, Presidente de la CHA dijo que “tenemos que seguir trabajando por la no discriminación por orientación sexual e identidad de género, y la cultura es uno de los grandes ámbitos que tenemos para hacerlo. Estamos muy orgullosos que Diego Trerotola, Coordinador del Área de Cultura de la CHA, haya trabajado para que la sociedad pueda ver un ciclo de películas donde se expresa la diversidad sexual mostrando una parte de su riqueza.”
Pedro Paradiso Sottile, Secretario y Coordinador del Area Jurídica de la CHA afirmó que “los derechos de las personas gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales no sólo deben escribirse en las leyes, el arte en este ciclo de cine es una expresión de la diversidad”
Diego Trerotola, programador de del ciclo y Coordinador del Area de Culturaescribió un artículo que está en la página web del MALBA que transcribimos:
“El deseo cinematográfico todavía se sostiene a partir de una conexión íntima entre las películas y los ojos de espectadores que miran, desde las sombras de la sala, la luz de la pantalla para buscar distintas satisfacciones. Las imágenes mismas conjugan esa luz y esa sombra, como plano y contraplano enredados en cada encuadre, como reflejo del mundo en tránsito que titila múltiple alrededor. En el germen de la identidad del cine como espectáculo social y como estética, pareciera siempre estar acechando, latente, otra escena, un negativo que guarda otras caras dinámicas para revelar nuevas imágenes y sonidos. La posibilidad, entonces, de trazar una historia del cine y la diversidad sexual debería ir directo al corazón de las tinieblas del relato de esos deseos, de esas tensiones, de esa potencia de las identidades móviles entre las miradas y las películas. Eso sólo puede ser un recorrido que tenga cruces, zonas de tránsito, pero nunca paradas y menos puntos de llega; tendría que ser un “ciclo” de cine en un sentido pleno: que sea cíclico, que vuelva a empezar como rollos en loop que se van desgastando, dialogando, modificándose, renombrándose. Un viaje de bifurcaciones por centros y márgenes donde se vislumbre lo monstruoso y lo ordinario, lo cómico y lo solemne, lo camp y lo trágico, lo ridículo y lo correcto, lo mutante y lo estable de ser gay, lesbiana, travesti, transexual, trans, bisexual, intersex y/o indefinida e infinitamente queer. Este ciclo, entonces, buscó las puertas donde abrir las cerraduras más amplias para espiar nuestros deseos en acción. A veces se trata de reconocer el sentimiento diverso como idéntico, otras de verlo desde una perspectiva inédita, deforme, cambiada: no es sólo representar al mundo sexual sino también crearlo. Inventariar lo existente, inventar lo que no existe, aunque también cruzar esos dos carriles para precipitar universos intermedios, porque siempre hay rutas inexploradas para seguir planteando que la diferencia, como la diversidad, vibra y se fuga a veinticuatro cuadros por segundo. Y hay que tener los ojos deseantes para poder ver la estela de ese recorrido.”
Este ciclo, auspiciado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), se realiza este mes porque 28 de junio, recordando la resistencia a la razzia policial en el bar neoyorquino de Stonewall, se festeja el Día Internacional del Orgullo Gay Lésbico Trans y Bisexual.
